sábado, julio 28, 2007

UNA INVITACIÓN


Hace una semana aceptamos la invitación que nos hicieran desde el Hotel Museo Casa Santo Domingo, en Antigua Guatemala, para pasar con ellos el fin de semana. Como les he comentado anteriormente, Antigua fue asentada en el Valle de Panchoy, en 1543; no pasa de los 32 mil habitantes y dista de la ciudad capital -Guatemala- 45 kilómetros, con un altitud de 1530 metros sobre el nivel del mar. Mejor clima, imposible. Está rodeada por los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango, lo que brinda a la ciudad un encanto difícil de igualar. Por donde quiera que se mire, la naturaleza asoma por encima de los techos de teja de barro de las casas, la mayoría de ellas de tres siglos de edad.

Sus calles empedradas nos llevan al pasado sin ningún esfuerzo y la multiplicidad de restaurantes, de todos los estilos y sazones posibles, nos permiten viajar con el paladar a cualquier rincón de la Tierra. En esta ciudad se han dado cita personas de los cuatro puntos cardinales que llegan como cualquier turista y que deciden permanecer en ella, viviendo y confraternizando con sus habitantes guatemaltecos y extranjeros, lo que provoca que Antigua sea una pequeña ciudad, sí, pero cosmopolita.

Volviendo a nuestros anfitriones, debo decirles que es imperativo que puedan disfrutar de la magia que este fantástico hotel regala a sus visitantes. Inaugurado en 1989 sobre las ruinas del Convento de Santo Domingo de Guzmán, hoy por hoy es en Guatemala un foco de atracción mundial, manteniendo un fabuloso ritmo de trabajo para brindar a los huéspedes y visitantes un nivel de atención absolutamente real. Cada habitación está concebida con exquisito gusto y los niveles de comodidad son excepcionales. Desde las almohadas de plumas que pueden ser solicitadas en la textura que más nos agrade, hasta la placidez de las noches rodeadas de la más hermosa vegetación, iluminados sus corredores, jardines y salones con exquisita discreción haciéndolas silenciosas y mágicas; todo este escenario permite encontrar el sueño extraviado en la ciudad con nuestras carreras y tensiones.

El restaurante de Hotel Museo Casa Santo Domingo ha sido calificado por la revista Conde Nast, en la Lista de Oro 2006, como el tercer lugar de Centro y Suramérica en la categoría de Food Score. Nuestra imaginación culinaria puede hacerse verbo en este estupendo restaurante. Les aseguro que quedarán absolutamente encantados. Y en septiembre 2006, la revista smartertravel.com nombró a Casa Santo Domingo, como le llamamos familiarmente, el lugar número seis en la lista de los diez hoteles más lujosos a nivel mundial.

El fin de semana transcurrió como un suspiro y toda la expectativa se transformó en satisfacción. Mejor, ¡imposible!

Conozca más de la ciudad de Antigua Guatemala en http://www.antiguaguatemala.info/

Y del Hotel Museo Casa Santo Domingo, en http://www.casasantodomingo.com.gt/espanol/index.html

Aunque para disfrutar plenamente de ambos, debe estar allí. ¡Anímese y venga a Antigua Guatemala!

Lo invito a compartir las fotografías de nuestra fantástica estadía, visitando el álbum de fotos en
http://picasaweb.google.com/carmen.palmierisarg/CASASANTODOMINGO/photo#s5090245539376598082

Hasta la semana que viene.

EL GRITÓN


De todos los seres pensantes es sabido que aquel que tiene fe en lo que dice, pleno conocimiento o sustentación de sus creencias y convencimiento de lo que considera verdadero, no tiene motivos ni razón para gritar.

El caso es que, en algunos lugares de América Latina -me confirma mi prima Ana María que es peruano- un niño ha venido presentándose por algunos años, recitando versículos de la biblia, repitiendo líneas a todas luces "guiadas" y sobreactuando su papel de "niño-prodigio-pastor-iluminado", lanzando gritos y prácticamente contorsionándose como en un escenario circense.

Lo más triste de este caso es ver, entre los asistentes a los servicios religiosos, a personas que aparentan criterio maduro, un nivel socioeconómico adecuado para tener la educación y formación que les impida fanatizarse, alzando las manos al cielo y gritando al unísono alabanzas a Dios por las palabras que el pequeño gritón les lanza con una mezcla de torpeza, cursilería, cinismo y falso humor. Este jovencito, que despotrica en contra de la evolución y niega a voz en cuello tener parentezco con el mono, bien podría revisar junto a sus "espíritus guías" cualquiera de las filmaciones de sus peroratas, con humildad y mente amplia, para modificar su estilo francamente simiesco.

Y es que esta humanidad, en su afán de encontrar el camino -o a sí misma- se aferra a lo que considere una tabla de salvación. De tal manera, cuando surgen "iluminados" que dicen lo que los demás anhelan escuchar, se convierten en "salvadores" de almas extraviadas, sin que éstas se detengan a analizar con cordura y utilizando la razón -maravillosa herramienta- si están o no en el camino correcto.

De tal manera, algunas sectas evangélicas consideran "pecado" que las personas hagan evidente su alegría cantando o bailando, frenando, anulando y diabolizando una de las expresiones más maravillosas que podamos encontrar en este nuestro planeta, la música.

Lo digo cada vez que puedo: antes de conectar la emotividad, hay que conectar la razón.

Véalo en http://es.youtube.com/watch?v=RnmBaWy4D

lunes, julio 23, 2007

ESTO ES, EN REALIDAD...


Hoy recibí un texto que cuenta la historia del Día del Amigo. Me pareció interesante cómo mientras su creador, Enrique Ernesto Febbraro, veía la llegada del hombre a la Luna, decidió que ese 20 de julio debía ser el inicio de la celebración a la amistad.

Y ese pensamiento me llevó a otro y ese a otro más, hasta remontarme a mi primera amistad de verdad, allá por los 60's, cuando mi ser atisbaba apenas a la vida, con esa linda mezcla agridulce de curiosidad y temor ante lo desconocido que, para ser sincera, era prácticamente todo. Nuestra vida en la Guatemala de aquellos años era casi como vivir en el interior, pues nuestro barrio quedaba en las afueras, rodeado de árboles y mucho verde, cosa que no es fácil de encontrar en la parte vieja de la ciudad. Allí, mientras iba y venía al colegio, conocí a una chica un año menor que yo. Muy delgada, con un tipo oriental precioso, llena de gracia y simpatía. Madeline se llamaba. Y poco a poco, en cada viaje de nuestro barrio al centro y del centro a nuestras casas, fue creciendo nuestra relación entre risas y llantos, alegrías y tristezas, secretos y descubrimientos. Todos los momentos compartidos, algunos realmente memorables, fueron tejiendo una red fuerte y cálida en donde sabíamos que estaríamos a salvo si, en algún momento, la vida nos obligaba a saltar al vacío.

Por esas cosas de la vida, después de graduarme -siendo yo un año mayor, lo hice antes que ella- y empezar a trabajar, nos alejamos un poco, no nos veíamos con frecuencia, pero nos reuníamos alguna vez para tomar un café y remojar en él los últimos acontecimientos de nuestras vidas. Luego ella se casó y nuestros tiempos se hicieron menos frecuentes. Hasta que un día, estando embarazada, encontré a su madre en el viejo supermercado del barrio y me contó que ella también estaba esperando un bebé y que nacería más o menos en la misma fecha que la mía.

Al llegar a casa llamé al número que me había dado su madre y a partir de ese momento, nos hablamos por teléfono todos los días hasta que me fui al hospital. Ella no llegó a vernos y cuando volví a casa la llamé para hacer los comentarios pertinentes. Allí me enteré que su bebé había nacido y también era una niña. Nuestras hijas se llevan tres días de diferencia.

Durante casi dos años, compartimos más que momentos. Nuestras bebés se reconocían y se buscaban, se convirtieron en inseparables. Cuando volví del Uruguay, volvimos a vernos con asiduidad y nuestras nenas ya esperaban el fin de semana para pasarlo juntas, ya en su casa, ya en la mía. Y así hasta la pre-adolescencia, en que las chicas tomaron diferentes rumbos, diferentes gustos... sin embargo Madeline y yo seguimos viéndonos, un par de veces al año nada más, pero disfrutando del reencuentro como si el tiempo no transcurriera.

Los motivos de risa son ahora diferentes, las preocupaciones otras -tal vez más serias y complicadas-, los sueños se han madurado, algunos son ahora realidades.

Lo más interesante de todo es que cuando la escucho reír y miro sus enormes ojos color café llenos de lágrimas de alegría, a la que veo es a aquella adolescente delgadita y feliz, con la que compartí chistes y anhelos debajo de un paraguas o sentadas en el autobús a casa, tantas veces como inviernos y veranos vivimos juntas, esperanzadas ambas en que la vida nos traería felicidad y amor. Y cuando la pena o el dolor tocó a nuestras puertas, sin mediar palabras supimos lo que hacer para ayudar o apoyar.

Finalmente, creo que esto es, en realidad, ser amigas.

sábado, julio 14, 2007

HÚMEDO PERFECTO


El otro día conversábamos unas amigas y yo respecto a nuestros propios recuerdos relacionados con los besos románticos. Sí, claro, incluye el primer beso que nos diera un jovencito como nosotras, en aquellos dorados tiempos.

Y es que aunque pareciera que el tiempo voló y se fue llevando con él las vivencias de hace... décadas, la verdad es que hay cosas que no se olvidan jamás. Recuerdos tan vivos, tan reales, que pareciera que al cerrar los ojos pudiéramos hasta sentir el aroma del lugar, la temperatura del instante, la emoción en el corazón.

Y es así que puedo revivir mi primer enamoramiento, a los catorce años. Desde la ventana de la cocina y mientras me preparaba el batido de leche y huevo de todas las mañanas antes de salir corriendo a esperar el transporte del colegio, atisbaba atenta hacia la acera del frente; o esperaba escuchar el batir del portón de la casa de "Chico", aquel adolescente tierno que vivía con sus padres a media cuadra y que con sus quince años y todas las tonterías propias de la edad, hacía latir mi ingenuidad por primera vez. Por supuesto que teniendo un padre tan rígido como el nuestro, las cosas no fueron fáciles. Debíamos recurrir a las visitas al supermercado del barrio para comprar un lápiz, un borrador o cualquier otra insignificancia, para tener la oportunidad de caminar juntos las pocas cuadras que nos separaban del -en aquel entonces- enorme almacén, dejando que nuestras manos apenas se rozaran mientras los ojos de ambos lanzaban chispitas de alegría.

La hermosa tarde del primer beso fue una como cualquiera. Nada tuvo de extraordinario, salvo haber cerrado los ojos para que sus labios apenas se posaran sobre los míos, haciendo que la orquesta celestial más hermosa jamás escuchada interpretara una sinfonía de amor... tal como coreaban los jóvenes cantantes del momento que acompañaban nuestro incipiente romanticismo con la misma proporción de cursilería que nosotros poníamos a nuestros momentos de alegría.

A los pocos meses falleció el padre de mi "noviecito" y junto con su madre, abandonó el barrio. Nos hemos vuelto a ver algunas veces durante estos muchos años y aunque nunca hacemos referencia a nuestro "noviazgo", intercambiamos una sonrisa cómplice y silenciosa.

Con el correr del tiempo, los besos cambiaron. De la dulce ingenuidad del primero, llegó el primero del amor intenso y apasionado de mi vida. Y otros besos, diferentes, también fueron probados. Algunos como preámbulo de momentos nuevos y maravillosos; pocos con el sabor dulce-amargo de la despedida. Y otros, más allá de todo, como parte del ritual maravilloso del amor humano.

Sin embargo, ninguno es tan maravilloso como el que se vive con intensidad y entrega, con la intención real de transmitir lo que se piensa y siente en el momento en que se da y se recibe. Aquel que, con toda la madurez de nuestra vida, tiene el sabor de la autenticidad y la autodeterminación, el que se experimenta con los ojos físicos cerrados pero abiertos los de la mente, el que se disfruta con libertad y conciencia, a la espera de que ese beso, húmedo perfecto, sea el mejor de nuestra vida.

Que sus vidas estén pletóricas de estos besos.

Nos vemos la semana que viene.

lunes, julio 09, 2007

EL CAPITAL NO TIENE PATRIA...


Por segunda vez en el año, nuestra ciudad se vio invadida por personajes de gran peso, venidos de tierras lejanas. Ojos oblicuos -achinados, decimos acá- y oscuros, ojos azules y cabellos rubios, barbas oscuras y pieles acaneladas... de todo un poco.

Pero la invasión fue pacífica y amable. Se desarrolló en la capital, Guatemala, la 119 Reunión del Comité Olímpico Internacional para designar la ciudad que será sede de las Olimpiadas de Invierno en 2014. Para participar en ella recibimos a varias personalidades, decía, que movilizaron miles de policías nacionales y de tránsito y al ejército para salvaguardar su seguridad, tomaron a todo el conglomerado hotelero de primera y segunda línea de la ciudad, rebosaron los restaurantes, caminaron alegremente por las calles de la Zona Viva y efectuaron -o apoyaron, según el caso- un intenso cabildeo para lograr la exitosa designación.

El presidente de Corea del Sur, Roo Moo-Hyun, fue el primero en llegar a suelo chapín, para apoyar la candidatura de Pyeong Chang, ciudad de ese país oriental. Vladimir Putin, presidente de Rusia, llegó procedente de EEUU, después de una reunión con el presidente de ese país; su intención: hacer que el esfuerzo de la ciudad Sochi fuera recompensado con su elección. También Salzburgo, en Austria, compitió por la designación, representada por Alfred Gusenbauer, canciller federal de ese país.

Finalmente, después de mucho trabajo y dos rondas de votación, Sochi se impuso a Pyeong Chang, para inmensa felicidad de los rusos, provocando lágrimas de desconsuelo en muchos coreanos, no sólo de la comitiva sino también residentes en el país, tanto de Corea del Norte como del Sur.

La fiesta estuvo lucida, la organización del evento total una maravillosa experiencia para los guatemaltecos involucrados y se cumplió con la meta estipulada. Sin embargo, para nuestro país, hubo otro tipo de ganancias. Los presidentes de Corea del Sur y Rusia, así como el canciller de Austria, sostuvieron reuniones no oficiales con nuestro presidente, Óscar Berger, habiendo llegado a algunos interesantes acuerdos.

ACUERDOS CON COREA DEL SUR
• Acuerdo para un préstamo de US$24 millones para desarrollo económico;
• Donación de US$10 millones para la creación de un centro de capacitación técnico;
• Se eliminó el requisito de visa para viajar entre ambos países.

ACUERDOS CON AUSTRIA
• Cooperación en capacitación turística.

ACUERDOS CON RUSIA
• Apertura de la Embajada de Rusia en Guatemala en enero 2008;
• Posibilidad de inversión de empresas rusas de gas y combustibles, incluyendo estudios para la instalación de una refinería;
• Interés en que una de las compañías de energía más grandes de Rusia construyan una planta eléctrica en territorio guatemalteco;
• Incremento del número de becas de post-grado -en Rusia- para guatemaltecos.

DATO INTERESANTE
El Congreso de la República aprobó reformas a la Ley de Inversión Extranjera, reconociendo en ella la igualdad de derechos entre los inversionistas guatemaltecos y los extranjeros. El único requisito es que estos países pertenezcan a la Organización Mundial del Comercio o que Guatemala haya firmado convenios para que se incorporen a dicha institución. Éste es el caso de Rusia.

La llegada de estas enormes misiones, con todo el personal involucrado en ellas, hace que nuestro país sea conocido. Tanto su naturaleza como nuestra capacidad para el trabajo de organización, apoyo y realización de eventos de esta magnitud, que involucra la calidad de la hotelería, restaurantes, transporte, aeropuerto, seguridad y más. Es una puerta inmensa al turismo que, hasta ahora, no nos llega de esos destinos.

Como dijo uno de los diputados oficialistas: "El capital no tiene patria. Entonces, que se mueva".

domingo, julio 01, 2007

RECICLAJE

La vida, ese maravilloso regalo, ese número premiado, la fantástica aventura de vivir, no siempre nos resulta "tan" buena como cuando estamos de buen humor, mirando a nuestro rededor y percibiendo que las cosas "están bien"...

Porque es fácil hablar con entusiasmo y positivismo cuando se está en lo alto, sentados en la cumbre, mirando hacia abajo con lejanía y comodidad, cierta alegría de no estar en el llano sabiendo que nos espera un camino empinado y difícil para emprender, el que tal vez no logremos remontar rápidamente o, quizás, nunca lo hagamos.

Por supuesto, cada paso, cada pensamiento, cada palabra convertida en sonido o en trazos sobre el papel -antes, ahora en la pantalla- tienen un peso en el desarrollo de esa misma vida. Nada nos es dado porque sí, a no ser la existencia. Un pedazo de plastilina puesta en nuestras manos inocentes e inexpertas, presionándonos todos los días y noches para irla moldeando, sin saber cómo, hasta lograr una figura que realmente nos agrade y valga la pena guardar.

Nadie nos ha enseñado la manera, pero nos ingeniamos para aprender a dar los primeros pasos, a balbucear las primeras sílabas, a ir creando en nuestro cerebro un banco de datos lleno de imágenes y sonidos nuevos que, poco a poco, se van convirtiendo en parte de nuestra misma existencia.

A no ser por los adultos que nos cuidaron, guiaron y enseñaron con amor cuando éramos niños (en la mayoría de los casos nuestros padres y madres empeñosos), las cosas hubieran sido más difíciles para nosotros. Nos fuimos dejando llevar por sus manos, por sus palabras y pensamientos, totalmente confiados en que su criterio estaba lleno de verdad y sabiduría. Hasta que un buen día, en la puerta de la adolescencia, descubrimos que no es así, que muchas veces nuestros conocimientos superaban a los de nuestros guías y nos sublevamos llenos de soberbia y vanidad. Y eso está bien, porque a no ser por ese tipo de descubrimientos probablemente nos quedaríamos sin ver más allá de la barda de nuestro jardín o de las copas de los árboles que circundan nuestro barrio.

Sin embargo, al pasar los años e ir adquiriendo la tan ansiada madurez emocional -ojalá-, nos descubrimos actuando, pensando y sintiendo como nuestros padres. A veces repitiendo los actos que, cuando jugábamos el rol de hijos, nos provocaron heridas y ofensas; nos escuchamos decir las mismas palabras que odiábamos que nos dijeran o pensamos de la misma manera que antes nos pareciera absurda.

Y es que nuestro amor paternal es reciclado. Quedan en nuestro corazón tan grabados los recuerdos durante el primer episodio de aprendizaje en nuestra vida, que es imposible que no hagamos uso de ellos cuando nos toca guiar a nuestros propios hijos. Por supuesto, trataremos de no repetir los errores de nuestros padres, haremos lo imposible por ser modelos de comprensión y amistad, pero por más que nos esforcemos, habrá algo que quedará en el corazón de nuestros hijos y que saldrá a flote en algún momento. Alguna mirada, aquella palabra, una acción reprochable...

Es entonces cuando, como en flashback, encontramos similitud entre nuestros momentos de hijos y de padres; tal vez reconozcamos que tal o cual acto, que nos parecía inaudito en nuestros progenitores, no lo fue tanto en nosotros, ya que lo provocó nuestra preocupación porque nuestros cachorros estuvieran bien, no cometieran un error o no pasaran por un mal momento.

Claro, después, a la distancia, tenemos que aceptar que "echando a perder, se aprende". Aunque el ingrediente mágico, el absoluto y maravilloso medicamento, el que alivia y cura las heridas, nuestro amor, nos ayude a todos a superar aquellos tropiezos.

Que tengan todos momentos de lucidez y amor, que iluminen sus días y noches.

sábado, junio 23, 2007

Lo políticamente correcto


La conciencia actual de lo que está dentro de los cánones de lo políticamente correcto o incorrecto, produce que mantengamos una autocensura a nuestras palabras y acciones -incluso, a nuestros pensamientos- para no evidenciar nuestros más retorcidos deseos cuando algo o alguien no está en línea con nosotros.
Sin embargo, algunas posturas rayan en la estupidez y la cerrazón, señalando a los que se atreven a ir en contra de lo políticamente correcto, como monstruosos entes dignos de ser quemados en la hoguera de los malos pensamientos, porque claro, la hoguera real, no está autorizada.
De esa cuenta, los derechos humanos y sus defensores han proliferado en este país como los hongos en época lluviosa. Hombres y mujeres se dedican a llenar los medios de comunicación con peroratas enfocadas a salvaguardar la vida de los desposeídos y explotados, cosa que estaría muy bien si de algo sirviera. El problema es que los "derechos humanos" y sus defensores oficiales están tan desprestigiados y manoseados, que pocas personas con los cinco sentidos funcionando correctamente le dan importancia real.
En la constitución guatemalteca -en transición- de 1985, fue creada la figura de Ombudsman, en ese momento tan necesaria para ayudarnos a entrar en el mundo de la democracia. Se reconoce como "defensor del pueblo" y se le da el nombre de Procurador de los Derechos Humanos. En 1987 quedan instituidas sus funciones absolutas, junto con el cuerpo de profesionales que conforman la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala.
Grandes figuras políticas guatemaltecas han estado involucradas con esta función, habiéndose destacado Ramiro De León Carpio, que llegara a la presidencia de la República a pedido de todas las instituciones políticas y sociales, públicas y privadas de esta nación, cuando Jorge Serrano Elías, entonces presidente de Guatemala (http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Serrano_El%C3%ADas), en 1993 tuviera la ilusión de seguir los pasos del presidente peruano Fujimori. Sin embargo, habiéndosele opuesto el pueblo entero en todas sus instancias, fue relevado por el entonces Procurador de los DDHH, quien había desempeñado un papel honroso, responsable y valiente. Para nuestra desgracia, como presidente fue un verdadero desastre. Pero me salgo del tema.
El punto es que la defensa de los derechos humanos ha creado un ambiente en el que muchas personas creen que pueden actuar de determinada manera, que siempre estará para "salvarlos" con permisividad y complicidad, en vez de respeto a la ley y una postura honesta y vertical.
Los mareros (delincuentes juveniles) son siempre protegidos, a pesar de que en algunos casos tienen más de veinte ingresos a la cárcel por tener nexos con el narcotráfico o las bandas de robacarros y contrabandistas; cuentan con un historial de terror y están involucrados en escalofriantes asesinatos. Contando en el país con una ley vigente que contempla la pena de muerte, los sentenciados están en espera de la ejecución correspondiente.
Los guatemaltecos debiéramos pensar como seres civilizados, como pueblos avanzados, evolucionados en la escala humana, dicen. Tendríamos que hacer desaparecer de nuestra legislación este castigo y procurar que nuestros conciudadanos que violan la ley, pudieran regenerarse y ser reinsertados dentro de la sociedad. Hasta acá, de acuerdo. Pero, ¿qué sucede cuando un delincuente, casi siempre en complicidad con otros, actúa con alevosía y ventaja? ¿Cuando secuestran, violan, torturan y asesinan con truculencia a niñas; cuando acribillan con armas sofisticadas a sus vecinos por negarse a pertenecer a sus bandas; cuando asesinan a los comerciantes que se niegan a pagarles la extorsión; o asaltan a los usuarios del transporte público -que no pueden costearse un taxi o la compra de un automóvil- con resultados, muchas veces fatales? ¿Cuando participan en actos macabros y degeneraciones espantosas porque "la mara" (la banda) les exige "pruebas" que deben cumplir para poder pertenecer a ellas?
Cuando estas situaciones son publicadas y los guatemaltecos nos enteramos de sus horrores, todos pedimos justicia. Deseamos que sean apresados, juzgados y sentenciados. Y entonces, tal vez, les dan 15 ó 20 años de sentencia. Se sumergen en el mundo de las cárceles, desde donde mantienen contacto con sus organizaciones delincuenciales o se unen a otras, más sofisticadas. Y resulta que adquieren "conocimientos" para ser "mejores" en sus actos. Y las violaciones a la ley continúan y ellos siguen entrando y saliendo de las cárceles, dejando la juventud en ellas y convirtiéndose en adultos llenos de odio. Y la Procuraduría de los DDHH defendiéndolos siempre.
Por supuesto, en todas las prisiones del país existen programas para que los reos aprendan oficios, tengan trabajos dignos y puedan, al salir, reinsertarse en la sociedad. Algunos los aprovechan, los utilizan y salen adelante. Algunos estudian y consiguen terminar carreras universitarias, inclusive. Pero son los menos. La mayoría pareciera que no desea cambiar de vida, continúa delinquiendo (es una palabra suave para nombrar lo que hacen), piensan en asesinar, en terminar con los otros seres que tienen la mala suerte de cruzárseles en el camino... cuando estas personas ya están sentenciadas a muerte pero siguen viviendo de los demás, créanme, me molesta mucho pensar, actuar y sentir de una manera políticamente correcta.
Sé que las sociedades deben velar porque sus miembros tengan vidas decentes, con las necesidades mínimas cubiertas y haciendo que sus aspiraciones por vivir mejor se concreten. Pero en nuestro pueblo, con tantas limitaciones e ignorancia, con tantos vivos aprovechándose de cada circunstancia adversa para sacar ventaja, en donde los poderosos vuelven el rostro para no ver la miseria, difícilmente vamos a poder cambiar nuestra realidad.
Cada gobierno que llega explota estas miserias. Cada gobierno que se va, ha profundizado las mismas miserias. Cada político las manipula para sacar provecho. Y cuando las elecciones se aproximan, las mismas figuras utilizan a esta misma miseria para ganar ellas, nadie más.
Los grandes perdedores somos todos. Perdemos la confianza en las instituciones, perdemos la esperanza en el mañana, perdemos la vida en el intento. No creemos en los derechos humanos. De nadie.

sábado, junio 16, 2007

HOMENAJE


Es una verdad absoluta que, en cada ser humano, se guarda la mitad de cada uno de sus progenitores. Sin embargo, en muchos de nosotros es la influencia de uno de ellos la que nos pega hondo, profundo, la que nos hace ser de una u otra manera. Que nos hace amar el silencio o el bullicio, la risa o la melancolía, la lectura o el baile. Es también la enseñanza de ellos quien nos prepara para enfrentar nuestra propia existencia.
A veces son las vivencias compartidas las que dejan su marca indeleble, la que nos empuja o impide actuar, hablar o pensar de tal o cual manera. Las largas conversaciones tenidas mientras se comparte un paseo, durante el camino a las actividades diarias, en una tarde de pesca o una visita al museo.
Guardamos en nuestra memoria consciente -o no- los momentos que grabaron en nuestro ser la filosofía de vida, nuestros anhelos, nuestros desagrados o nuestros gustos.
Cuántas veces, en momentos de soledad o angustia, desearíamos encontrar la figura fuerte a nuestro lado, escuchar sus palabras sabias o, simplemente, hallar en sus ojos la verdad que buscamos.
Lamentablemente, no siempre en nuestra juventud reconocemos su importancia en nuestra vida. Lo más probable es que asumamos esa conciencia en nuestra propia edad madura, cuando ya nos queda muy poco tiempo para compartir o ya no estamos en el mismo plano existencial.
Sin embargo, cada acto nuestro, cada decisión, cada actitud frente a la vida, es un homenaje a su enseñanza, a sus pasos guías, a su paciencia en nuestra niñez o a su tolerancia en nuestra pesada adolescencia. Muchas veces somos un espejo de sus creencias; en otras, desearíamos haber actuado como él nos enseñó. Y en las más, sus palabras son la luz al final del túnel.
En mi país celebramos el Día del Padre cada 17 de junio. Es propicio para acudir y compartir con los padres de cada familia, reunir a los descendientes y festejar a los que están entre nosotros o brindar, como en mi hogar, por el ausente. El mío, antes, ahora y después.
En esta ocasión, también rindo homenaje a los padres de mis amigos, sobre todo a los que ya no están, los que son profundamente extrañados, amorosamente ansiados; muy especialmente, por el padre que recién partió dejando su semilla de caballerosidad, hombría y amor en el corazón de su descendencia.
A todos los lectores padres de familia les deseo que puedan reconocer en los ojos de sus hijos el mismo amor y admiración que vuestros padres vieron en sus miradas en aquel especial momento del encuentro, de la aceptación y de la comunión filial.

sábado, junio 02, 2007

UNA SOCIEDAD A LO DORIAN GRAY


La semana que termina hoy, recibí por correo electrónico un enlace que traía la invitación para conocer "la verdad" del caso Gerardi pero, al mismo tiempo, también la advertencia acerca de las imágenes que contiene el video que se encuentra en ese sitio. Y justamente, al empezar a correr las imágenes, te enterás que se trata del encarcelamiento, proceso y sentencia para Byron Lima Oliva, Byron Lima Estrada, militares padre e hijo, acusados por el asesinato de Monseñor Juan Gerardi, junto con el cura Mario Orantes Nájera, el ex-oficial del Ejército José Obdulio Villanueva y la cocinera de la Casa Parroquial de San Sebastián, Margarita López.
A medida que avanza, el video va mostrándonos la manera en que el gobierno de Alfonso Portillo -y él, dicen, personalmente- se involucró en la obtención de esta sentencia. Posteriormente comenta la muerte de Obdulio Villanueva en la prisión, a manos de presidiarios participantes en un motín. Según los Lima, esto no fue otra cosa que un plan llevado a cabo para asesinarlos a ellos también, cosa que no sucedió porque lograron salir del lugar hacia otro espacio de la prisión.
Pero mi comentario de hoy no se relaciona con el juicio, si fue o no fue justo o si tuvo vicios o cabos sueltos. Será para las espantosas, macabras, terribles y horribles imágenes de los asesinatos que han venido sucediendo en esta maravillosa tierra, en este bendito país que ha parido tantas personas trabajadoras, idealistas, entusiastas y positivas que podrían haber hecho de esta nación una joya del área centroamericana.
Desde siempre, muchas generaciones de guatemaltecos han tenido que luchar por obtener un nivel de vida medianamente decente, por hacer uso de sus primarios derechos incluído el maravilloso y fundamental de su libertad. Sin embargo, lejos de habernos desarrollado como una nación progresista, moderna y civilizada, nuestras diferentes experiencias, las actitudes de nuestros gobernantes, el miedo de los habitantes, la indiferencia de la mayoría, han provocado que nos hayamos transformado en una sociedad absolutamente cínica, llena de desapego, de apatía, amoral absoluta, egoísta y fría.
Como guatemalteca me he sentido orgullosa de nuestra tierra. De los maravillosos e increíbles paisajes que la Naturaleza nos ha regalado para alimento de mente y espíritu, para el descanso de nuestros cuerpos. He llevado las imágenes de mi país a donde quiera que he llegado, sintiéndome absolutamente feliz y honrada de ser chapina. Nuestras costumbres, ricas en sabores, colorido, aromas y sonidos, únicas y tremendamente emotivas, han sido la tarjeta de presentación que he entregado a mis amigos foráneos, así como también a los connacionales que no conocen -ni superficialmente- la belleza de Guatemala.
Sin embargo, nunca me sentí tan avergonzada, tan espantada de nosotros, tan terriblemente humillada, como cuando mis ojos vieron las macabras imágenes de este video. Lloré lágrimas de desconsuelo, de terror y de incredulidad, porque no puede ser que una sociedad que posee tantas riquezas espirituales y morales, sea capaz de permitir horrores como esos.
¡Cómo es posible que los partidos que han asumido el poder, diciendo que gobiernan (porque NO lo han hecho ni lo están haciendo) hayan permitido horrores como esos! ¿De qué manera tenemos que decir a los guatemaltecos que debemos tomar conciencia de que es URGENTE un cambio? El poder real de nuestra nación, el capital que nos hace crecer y trabajar, se ha prestado también a este asqueroso juego y tienen las manos y las mentes tan sucias como los gobernantes que han visto para otro lado, mientras las mafias, los asesinos a sueldo, los matones, los militares deshonrados y ahora los mareros, han masacrado y siguen haciéndolo todos los días, sin que haya NADIE que de verdad esté comprometido con la urgencia de terminar con tanta crueldad, cubierta y solapada por la maldita impunidad.
Creo que, lamentablemente, en los años que probablemente me queden de vida, no veré cambios. Porque hay que empezar por hacerlos en nuestra propia interioridad, en nuestras mentes y almas, para después seguir con las de nuestros hijos, enseñándoles a comportarse con decencia, honrada y honorablemente y sin temor.
Porque el problema se ha enraizado tan gravemente, que no es difícil encontrar hijos que roban a sus padres -de muchas maneras-, padres que por evitar el momento difícil de corregir o enseñar a un bebé, prefieren dejarlo hacer su voluntad desde la cuna, situación que seguirá creciendo como bola de nieve hasta convertir a ese hijo en un tirano que exige y oprime a costa de cualquier cosa, haciendo que sus padres se transformen en proveedores, únicamente, de su monstruosa ambición sin fondo ni moral.
Desde hace décadas aprendí del doctor Albert Yans, que a los hijos hay que darles amor y disciplina. A manos llenas ambos. Ningún niño se resentirá de vivir disciplinadamente si le explicamos los motivos para ello, todo acompañado del más incondicional y profundo amor. Pero para ello se requiere fortaleza y visión de futuro.
El dolor de visualizar a nuestros hijos como personas improductivas, tiranuelos insatisfechos, sanguijuelas sociales, como lacras de la vida, me estremece. Siempre he pensado que, como decía mi amado padre, más vale una colorada que cien descoloridas.

sábado, mayo 19, 2007

POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS


La temporada más difícil de sobrellevar, en la que buscamos paciencia, tolerancia y, en ocasiones, tratamos de poder hacer oídos sordos, está llegándonos nuevamente. Todos sabemos que el período preeleccional nos saca de quicio, que nos desespera y nos desalienta, porque es el tiempo en el que se nos irrespeta, se nos miente y se nos utiliza.
Lamentablemente, nuestra manera de ser, callada y poco confrontativa, nos impide responder o exigir que las circunstancias cambien, por lo que seguimos "aguantando" y "jalando la carreta", sin tener un aire con remolino que nos levante el estado de ánimo y nos transforme la vida.
Cuando voy hacia la oficina, todas las mañanas, invariablemente veo la evidencia de lo que a los políticos les interesa respetar y hacer cumplir la ley, sean del partido o tendencia que sea, en una situación sencilla pero fácil de comprobar.
En la cuadra de Casa Presidencial (6a. avenida entre 4a. y 5a. calles, zona 1) innumerables vehículos se estacionan sobre la franja roja sobre la acera del lado izquierdo, a veces en doble fila, obstaculizando el tránsito de la importante avenida.
Los choferes de los vehículos -casi siempre enormes camionetas 4 X 4- son imposibles de identificar pues en la mayoría de los casos los vidrios están polarizados; conducen con prepotencia y poco les importa si los semáforos están en verde o en rojo, ellos permanecen estáticos en el lugar que eligieron para quedarse, en una actitud francamente desagradable.
Durante la reciente crisis del Ministerio de Gobernación, los vehículos que tomaron la avenida para su parqueo propio fueron las unidades de la Policía Nacional, de las cuales subían y bajaban nerviosos oficiales, dando instrucciones de un lado de la calle al otro, atravesándose a media cuadra y haciendo que el tráfico matutino fuera todavía más complicado de lo que normalmente es.
Si en situaciones tan fáciles de mantener el orden, nuestras máximas autoridades violan la ley, hacen de la vista gorda y proyectan una imagen tan negativa, ¿qué podemos esperar de los actos más complicados o en circunstancias adversas?
¡Por eso estamos como estamos!

lunes, mayo 07, 2007



Niños, gallinas, elecciones, madres, idiomas... y vestidos rojos
Mi viejo decía: Más vale una colorada y no cien descoloridas. Me lo hizo recordar Michael, con su columna de hoy. Estoy totalmente de acuerdo en que a los niños debe enseñárseles orden y respeto. En una mano el amor, en la otra la disciplina, como se manejan las riendas de un carruaje, solía decir mi abuelo. Afortunadamente, nunca fui partidaria del Dr. Spock. Lo sabe mi hija y ambas, también, nos alegramos.
Otro recuerdo que me llegó a través de Michael, fue el de un viejo y querido amigo -que se adelantó ya- que siempre fue comedido, equilibrado, pensante, juicioso. Lo conocí cuando trabajábamos en el Lloyds Bank de esta ciudad y ambos éramos sindicalistas durante la época de la dictadura, cuando acá de verdad te mataban por serlo. Sin embargo, la visión y experiencia de René, "El Chimpa", nos ayudó a mantener la cordura y a negociar adecuadamente. "No hay que matar a la gallina de los huevos de oro", decía. Y le hicimos caso. Nuestros pactos colectivos fueron muy buenos, a pesar de que negociar con ingleses no es cosa fácil. La gallina siguió dando huevos durante décadas, antes de que la comprara un banco del área centroamericana. Para ese entonces, yo tenía muchísimos años de haberme cambiado de trabajo, había emigrado y vuelto a mi país y la política también dio un giro beneficioso para todos. El sindicalismo pasó a ser una experiencia importante de mi vida, una enseñanza enriquecedora que me fue de muchísima utilidad cuando trabajé posteriormente del otro lado de la mesa, compartiendo con uno de los gremios más fuertes de mi país, el de una de las embotelladoras de Coca-Cola. Allí también comprendieron que había que mantener viva a la famosa gallina y los huevos de oro se repartieron con abundancia durante el periodo de tiempo que la empresa perteneció a guatemaltecos.
Ya se dio el banderazo de salida a los políticos de Guatemala para el inicio de la campaña para elección de presidente y vice-presidente de la república, diputados al congreso, alcaldes y diputados al Parlacén (la cueva de Alí Babá y sus cuarenta ladrones: ex-funcionarios centroamericanos que allí gozan de inmunidad e impunidad). Todos sabemos que el péndulo en América Latina va para la izquierda y aun cuando para las elecciones pasadas el partido de Unidad Nacional de la Esperanza (de centro-izquierda, dicen) no logró llegar al poder y las encuestas le dan el primer lugar en la preferencia de los guatemaltecos, sabemos también que todo puede suceder en estos meses que han de transcurrir previos a las votaciones. El partido de Rigoberta Menchú salió en el penúltimo lugar de las encuestas, pero la diferencia entre estos dos candidatos, es apenas de un 20%. Guatemala necesita cambios, es verdad. Pero no del tipo chavista, no como Ortega en Nicaragua, menos Cuba. Debemos trabajar todos para lograr crecer, pero con inversiones y tratados que hagan que los chapines tengamos mejores opciones de vida, con libertad y democracia.
Ciertamente, el último informe de la CEPAL confirma una leve mejoría de Guatemala en la captación de inversiones extranjeras durante los últimos tres años, habiéndose duplicado los niveles de atracción de inversión extranjera directa, a pesar de que aún nos encontramos a la zaga de otros países latinoamericanos.
Sin embargo, cada día conocemos de triunfos y logros de nuestros compatriotas que, haciendo a un lado las viejas tradiciones y atávicos temores, han ido rompiendo paradigmas y moldes socio-económicos, para lograr éxitos comerciales, tal es el caso de Héctor Miguel Ángel Lem, un caficultor de Alta Verapaz, departamento del norte del país, que consiguió que un lote de café producido por él fuera calificado con más de 90 puntos, mereciendo el Premio Presidencial por parte del jurado formado por veintidós catadores de Japón, EE.UU., países de Europa, Taiwán, Rusia y locales. Ahora participará en la subasta por Internet, Taza de la Excelencia 2007, en la que participan compradores de todo el mundo.
El próximo 10 de mayo celebramos en mi país el día de la madre. Por supuesto, la publicidad para llenar ojos y cerebros y vaciar billeteras, nos tiene locos desde hace más de un mes. Todavía no se han roto esquemas en ese rubro: comprarle a mamá electrodomésticos, ropa de cama, trastos, adornos para la casa y todo lo que tenga que ver con facilitarle el trabajo doméstico, es lo más anunciado. ¿Qué tiene que ver el trabajo del hogar con ser madre? ¡Eso es ser ama de casa! Las madres somos mujeres -a veces, también hombres- que decidimos tener hijos -por gestación o adopción- y criarlos, formarlos, guiarlos. Pero, sobre todo, amarlos. Entonces, ¡por favor, amigos!, cuando este año piensen en regalar algo a sus madres, a sus parejas o a sus hijas para celebrar la maternidad, que sea algo que las eleve mental o espiritualmente.
Una investigación de la Universidad de California, en Berkeley, dice que inhalar humo de segunda mano podría aumentar el riesgo de padecer Alzheimer. Está bien que yo elija fumar y envenenarme placenteramente, pero sería muy irresponsable si no comprendiera que el humo de mis cigarrillos puede provocar que las personas que me rodean corren el riesgo de enfermar severamente. Y hablo de mis más grandes amores, los que comparten conmigo la vida, sin mencionar a los desconocidos que pueden rodearme fuera de mi hábitat. El estudio evaluó más de 3600 participantes, durante 6 años.
Dos universidades de este país han diseñado programas de aprendizaje del idioma mandarín, que ha registrado una alta demanda entre los estudiantes universitarios, sobre todo, aunque el rango de edad de los interesados llega hasta los 50 años. Los descendientes de chinos radicados aquí son los más dispuestos, pero también ejecutivos de medianas empresas del sector industrial. Las cada más grandes posibilidades de hacer negocios con China están modificando las preferencias y obligaciones de los guatemaltecos.
Los vestidos rojos provocan ondas reacciones. Lean en Zona Editorial, Kabul & Bagdad blues after midnight, en donde una de estas prendas hace descubrir planetas. Y en una reunión diplomática en Egipto, el canciller iraní Manuchehr Mottaki, que estaría sentado durante la cena frente a Condoleezza Rice, abandonó abruptamente la reunión aduciendo que el vestido rojo de una violinista lo ofendía pues el traje era demasiado insinuante. ¡Que vivan Leónidas y sus 300 hoplitas!
Y con el deseo de que la celebración del cumpleaños de las Mellizas Obes haya sido un éxito, espero verlos la próxima semana.