...no quitan reconocimiento.
Zury Ríos es la hija del General Ríos Montt. Además, diputada al Congreso de Guatemala desde hace tres períodos y lideresa del Frente Republicano Guatemalteco. Es una mujer de armas tomar, fuerte carácter y reconocida prepotencia, aparentemente involucrada en los disturbios del "Jueves Negro" que propició que en algunas ciudades de Guatemala activistas de ese partido invadieran las calles y algunos edificios, sitiando oficinas, rompiendo cristales a vehículos y ventanales, paralizando el tránsito por las principales arterias.
Debo reconocer que durante su desempeño como diputada por el Congreso, incluso siendo segunda Vicepresidenta al mismo, propició y logró que fuera autorizada y puesta en vigor la Ley Antitabaco de este país. Desde agosto de 2000 el Congreso de la República decretó una serie de regulaciones para la comercialización y consumo de cigarrillos exigiendo una leyenda de advertencia en los anuncios y empaques, entre otros, con sanciones de entre Q5 mil a Q100 mil.
Fueron publicadas en el diario oficial prohibiciones para evitar que los anuncios publicitarios de cigarrillos y bebidas alcohólicas sean transmitidos durante horarios de programaciones para niños y no antes de las 22:00 horas; en la publicidad que aparece en diarios y revistas guatemaltecos no se deberá colocar imágenes de personas fumando.
Está prohibido fumar en oficinas, hospitales, cines, supermercados, restaurantes y cafeterías -a no ser los que cuentan con área de no fumadores- así como en centros educativos y cualquier área cerrada en la que se reúnan varias personas.
Por supuesto, la industria tabacalera en este país trató por todos los medios de obstaculizar esta medida pero en reuniones maratónicas, apoyada por el entonces Presidente del Congreso, su padre, Efraín Ríos Montt, se aprobó la mencionada ley.
Tenemos ya casi cuatro años con la ley vigente y aunque eso no significa que las personas han dejado de fumar mágicamente, sí que la publicidad ya no bombardeará más a los niños y adolescentes, los más propensos a ser manipulados por esta industria inconsciente e inmoral.
Durante mi visita a América del Sur el año pasado, mientras hacía escala en Ezeiza para abordar el avión que me llevaría a Montevideo, compartí esos minutos con un grupo de adultos jóvenes entre los que se encontraba una linda muchacha uruguaya que despotricaba en contra de las leyes antitabaco que existen en la ciudad de EEUU en la que ella vive, manifestando su indignación porque le era vedado el derecho a fumar, sin darse cuenta que su derecho termina en el momento que éste agrede la salud y bienestar de otros.
Si quiero fumar, claro que podré hacerlo. Aunque claro, el mundo cada vez deja menos lugares para que lo haga y será mi decisión si quiero salir a fumar mis cigarrillos bajo la lluvia o la nieve -dependiendo del lugar en donde viva- dejando a salvo la salud de mi familia, amigos o compañeros de trabajo.
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